La receta perfecta para un videojuego de éxito

Puede haber diferentes opiniones sobre si un videojuego es bueno o malo. Más allá del gusto de cada uno, existen una serie de elementos comunes que encontramos en los videojuegos más apreciados y que pueden indicarnos la receta perfecta para un videojuego de éxito.

Narrativa, jugabilidad, dificultad y gráficos es lo que más se valora en los videojuegos. Quizás a algunos les atraiga más la historia, mientras que otras personas buscan que sea todo un reto para sus habilidades de gamer.

Las grandes obras maestras de los videojuegos son capaces de aunar todos estos elementos logrando que el resultado final sea un producto maravilloso que hace historia. Aun así, no son muchos los títulos que se han ganado ese lugar en el Olimpo de los videojuegos.

En Friday Mood creemos que es la receta perfecta para un videojuego de éxito tiene que contener los siguientes ingredientes:

Una pizca de buena narrativa.

Personajes carismáticos, mundos exóticos que explorar y una trama donde se desarrolle una gran dosis de acción suele ser el cóctel perfecto para muchos jugadores.

Y es que no puede negarse que Nathan Drake o el Jefe Maestro – pese a que a este último nunca se le ve la cara- tienen una personalidad y características que nos gustan mucho.

Pero no solo se reduce a personajes increíbles, sino también del mundo que el equipo de desarrollo pone a nuestra entera disposición para explorar: desde inhóspitos planetas en el borde intergaláctico hasta nuestra propia realidad replicada, los videojuegos no tienen límite.

¿Y la historia, qué? Tiene que haber un motivo de suficiente peso como para que queramos meternos en las botas del protagonista. No importa que sea por venganza, amor o puro interés, el guion del videojuego tiene que estar muy bien hilado para encajar mundo y protagonista de la mejor forma posible.

Dos cucharadas de jugabilidad.

Vale, vale. Ya tenemos un personaje épico, una ambientación increíble y una historia trepidante, pero ahora se debe conseguir que el jugador sea capaz de disfrutarlos sin sufrir en exceso porque la jugabilidad sea terrible.

Muchos videojuegos mueren pronto porque este aspecto no se ha cuidado. La jugabilidad debe permitir que la curva de aprendizaje sea sencilla, introduciendo los elementos de interacción del juego de manera progresiva.

Si un jugador novato tiene todos los recursos, habilidades y poderes de su protagonista a su disposición, es más que probable que se sature. Podría suceder que se estrese y no disfrute, dejando el videojuego de lado y teniendo una mala opinión.

Y es que la jugabilidad es esencial en los videojuegos para móviles, por ejemplo. En este formato se requiere una diversión inmediata, adictiva y que no cueste nada aprender; por lo que si en cinco minutos ya se domina, se considera que goza de una gran jugabilidad.

Medio vaso de dificultad.

Otra de las razones de por qué son buenos los videojuegos son los retos y desafíos que nos ofrecen. Llegar al equilibrio perfecto para que jugadores de todos los niveles logren superarlo es difícil, pero cada vez más se logra que el videojuego se adapte al propio usuario.

La dificultad implica satisfacción cuando vences a ese villano final, cuando consigues la mejor armadura del juego o cuando logras un combo casi imposible que te desbloquea una insignia. Y eso es una fuente de felicidad increíble.

Si es el propio jugador el que puede decidir si quiere una montaña rusa a través del mismo infierno o un paseo en un lago repleto de cisnes, mucho mejor. Al final lo que importa es que el jugador se lleve la experiencia que estaba esperando.

Gráficos, al gusto.

Hace años, el aspecto artístico era una razón de peso para calificar a un videojuego como bueno; en la actualidad ya no es así, y sólo tienes que ver todos los juegos y apps para móvil  que puedes descargarte: animaciones sencillas, diseño cartoon y muy centrados en la jugabilidad.

Los gráficos tienen que ir en conjunto a la temática y el objetivo del propio videojuego Por ejemplo: un juego de aventuras con una atmósfera de terror necesita de gráficos que acompañen esa sensación de miedo.

La ambientación transmite sensaciones, logrando que el jugador se sumerja en ese mundo que con tanto mimo han creado el equipo de artistas y desarrolladores.

Por ejemplo, el juego Gris es un deleite para la vista y se ha llevado muchos premios por la obra maestra estética que supone este desarrollo.

Friday Mood- La receta perfecta para un videojuego de éxito

Que sea rejugable, la guinda del pastel.

Aunque un videojuego de éxito cumpla con todos los elementos anteriores, hay uno más que debes tener en cuenta: que sea rejugable. Sí, incluso los que tienen grandes guiones.

¿O acaso no ves tu peli favorita muchas veces?

Así que la receta perfecta para un videojuego de éxito también depende de las ganas que tengas de volver a jugarlo. Y que, pese a todas esas veces, lo disfrutes tanto o más que la primera vez que te aventuraste a jugarlo.

Y para ti, ¿qué videojuegos cumplen esta receta de éxito?

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